Los niños son naturalmente curiosos. Enriquecen sus habilidades para resolver conflictos.
La curiosidad es uno de los aspectos más significativos del desarrollo infantil, especialmente entre los 7 y 9 años. Durante este período, los niños descubren el mundo que les rodea y su capacidad para comprender las complejidades de las relaciones interpersonales aumenta. Los padres y maestros pueden apoyar esta creatividad y curiosidad animando a los niños a buscar diferentes enfoques para resolver conflictos. A través de juegos y escenas dramáticas, los niños pueden desarrollar sus habilidades y aprender a enfrentar desafíos con valentía y apertura.
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