La curiosidad y la disposición para aprender son importantes en cualquier profesión. Como docente, ¿qué retroalimentación recibes?
La educación está llena de paradojas. A menudo sucede que los docentes son los menos dispuestos a aceptar retroalimentación para sí mismos, mientras que constantemente brindan retroalimentación a sus alumnos. Sin embargo, precisamente este intercambio de opiniones y observaciones es esencial para el crecimiento personal. Cuando los docentes aprenden a aceptar y reflexionar sobre la retroalimentación, se permiten percibir el mundo que les rodea desde nuevas perspectivas. Desarrollar la inteligencia emocional es, por lo tanto, clave en esta dinámica.
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