Cómo ayudar con los deberes sin hacerlos por tu hijo
Ayúdale con el siguiente paso, no le hagas todo el camino
Tu hijo está delante de una tarea y dice: «¡No sé hacerlo!». Los padres suelen dudar entre dos extremos: dejar que se las arregle solo o resolverle la tarea. Hay un término medio: primero hay que averiguar qué le cuesta exactamente.
Pregúntale: «¿Qué parte entiendes? ¿Dónde te has atascado?». Si no sabe responder, ayúdale a dividir la tarea en pasos. Enséñale un ejemplo parecido o dale una pista. Después, devuélvele la iniciativa: «Ahora prueba tú el siguiente paso y explícame por qué lo has elegido».
Ajusta la cantidad de apoyo. Si la tarea es demasiado fácil, quizá tu hijo no aprenda nada nuevo. Si es demasiado difícil, animarle sin más no basta. Reduce el tamaño del siguiente paso, recuérdale un método que ya conoce o proponle un descanso. Si las dificultades se mantienen, puede ser útil hablar también con el profesor.
Evita frases como «Pero si es facilísimo» o «¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?». Hablan más de tu frustración que del problema concreto. Es mejor decir: «Ya conoces el enunciado. Vamos a ver en qué punto se ha atascado la solución».
La ayuda debe servir para que tu hijo aprenda a explicar el problema con sus propias palabras y pueda avanzar por su cuenta cuando se encuentre con una tarea parecida.
Pruébalo: La próxima vez que haga una tarea, ofrécele la menor ayuda que le permita avanzar. Después, retírate un momento y fíjate en si puede seguir por sí solo.