De la intención a un plan viable
Elige una oportunidad que puedas reconocer
Roman tiene preparado un ejercicio de idiomas, pero el plan «estudiaré más a menudo» no determina cuándo empezar. Una versión más concreta sería: «Cuando recoja los platos el martes después de comer, practicaré en la mesa cómo preguntar por las fechas del alojamiento». La situación se puede reconocer y el primer paso tiene un contenido claro. Así no tendrá que volver a elegir todo el material cada vez.
En un metaanálisis de 2006, Gollwitzer y Sheeran observaron un efecto positivo medio de los planes del tipo «si se da esta situación, entonces daré este paso» en la consecución de objetivos. Un resumen de distintos estudios no garantiza el resultado de un plan concreto. Este tipo de planificación no crea el tiempo, la habilidad ni las condiciones que falten.
Comprueba que la situación y la acción encajan. Si Roman suele estar de camino el martes después de comer, ese momento no es adecuado. Si no encuentra el ejercicio, debe preparar el acceso de antemano. Un buen plan no solo describe el comportamiento deseado, sino que también tiene en cuenta qué será posible en ese momento.
Prepara una alternativa razonable para un obstáculo habitual. Si una tarea urgente interrumpe la pausa para comer, Roman puede volver al ejercicio por la tarde, a la hora acordada. No necesita compensar el intento que se perdió estudiando durante un tiempo excesivo. Si el mismo obstáculo se repite, es hora de cambiar el plan, no de prometer que tendrá más fuerza de voluntad.