El feedback como base para aprender

Pide feedback sobre una habilidad concreta

Zuzana está aprendiendo a explicar un procedimiento nuevo en el trabajo. Un compañero le dice que ha dado demasiados detalles; a otro le faltaban pasos. No significa necesariamente que uno de ellos se equivoque. Puede que un compañero con experiencia solo necesitara saber qué había cambiado respecto al procedimiento anterior, mientras que alguien nuevo necesitara conocer también el contexto básico. Sin esa información, el consejo general de «ser más breve» está incompleto.

Al pedir feedback, pregunta por una situación concreta, las expectativas y la diferencia observada. Zuzana puede preguntar en qué momento no quedaba claro qué debía hacer la otra persona. Esa respuesta le permitirá ajustar la explicación y volver a probarla. Los elogios o las críticas sin ejemplos sirven menos para elegir un cambio concreto.

Elige un aspecto para practicar. No hace falta rehacer toda tu presentación cada vez que recibes un comentario. La próxima vez, Zuzana puede empezar explicando para qué sirve el procedimiento y después mostrar un ejemplo. En el siguiente intento comprobará si la otra persona sabe explicar cuál es el paso siguiente. Leer el consejo no basta para probar que se ha aplicado.

Ten en cuenta también la experiencia de quien te da feedback y si ha observado una situación relevante. No tienes por qué aceptar todas las opiniones. Sin embargo, tampoco descartes una observación válida solo porque resulte incómoda. El apoyo de otras personas puede ayudarte a aprender, pero tú sigues siendo responsable de valorar y decidir el objetivo y el alcance del cambio.

Un compañero aconseja a Zuzana que explique el procedimiento de forma más breve; al otro le faltan detalles. ¿Qué siguiente paso puede aportar más información?

Desarrollo personal: del autoconocimiento a los pasos concretos

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