Planifica los desplazamientos según tus posibilidades reales
Elige un trayecto que puedas cambiar
Jana quiere usar menos el coche. Sin embargo, para ir al trabajo tiene que enlazar mal los transportes y, de camino, recoger a su hijo. A partir de mañana, dejar de usar el coche para todo sería difícil de llevar a cabo en su situación. Pero tiene un trayecto habitual, sin otras paradas, hasta una biblioteca cercana, que podría hacer a pie si las condiciones son adecuadas. Esa es una oportunidad concreta para probarlo.
Al elegir, ten en cuenta la distancia, la seguridad del recorrido, el tiempo, el clima, tus posibilidades físicas y lo que necesitas llevar. Si estás pensando en el transporte público, comprueba el trayecto de ida y el de vuelta. Si agrupas varios recados, compara el recorrido completo. Combinar varias paradas puede no compensar si supone un gran desvío o te obliga a hacer otro desplazamiento más tarde.
Indica qué trayecto sustituirá el plan que elijas. Dar un paseo puede resultar agradable, pero si después haces el mismo trayecto en coche, no habrás cambiado el desplazamiento original. Sin datos sobre el recorrido y el medio de transporte, no des una cifra exacta del ahorro de emisiones. Durante la prueba, puedes registrar los trayectos concretos que no haces o los kilómetros que ya no recorres en coche.
Prepara también una excepción razonable. Si las condiciones no son seguras, elige un medio de transporte seguro y accesible, y retoma el plan en la siguiente ocasión adecuada. Una excepción no tiene por qué echar por tierra todo el propósito. Si el cambio no funciona a largo plazo por falta de conexiones o por el recorrido, busca otro trayecto que puedas cambiar; la determinación por sí sola no sustituye esas condiciones.