Qué quieres conseguir con la conversación

Empieza por decidir el objetivo del mensaje

Eva quiere presentar a sus compañeros una nueva forma de traspasar los pedidos. Empieza describiendo todos los problemas del último mes y explicando con detalle su propia idea. Al final no sabe si sus compañeros apoyan la propuesta. Ellos, por su parte, no tienen claro si acaban de recibir una instrucción, una invitación a debatir o simplemente información sobre el trabajo de Eva.

Antes de hablar, decide qué necesitas: informar, conocer la opinión de la otra persona, pedir ayuda o tomar una decisión en común. El objetivo de Eva podría ser conseguir que acepten probar el nuevo método con un grupo limitado de pedidos. Así puede decir: «Quiero que acordemos si probamos este método con un grupo de pedidos». El objetivo queda claro y no se da por hecho que la decisión ya esté tomada.

Piensa también en lo que la otra persona sabe y necesita saber. A un compañero nuevo hay que explicarle el método actual. Un compañero con experiencia quizá necesite sobre todo conocer las diferencias, el trabajo que supone y tener espacio para plantear objeciones. Adaptar el mensaje no significa ocultar datos incómodos. Si el cambio añade una tarea, hay que explicarlo, igual que el beneficio esperado.

En una conversación personal, el objetivo puede ser entenderse o pasar tiempo juntos, no tomar una decisión. Puede que un ser querido no quiera un consejo inmediato. Puedes comprobar el objetivo y ajustarlo durante la conversación. Si la otra persona no tiene tiempo o no puede decidir, acordad un siguiente paso adecuado. Terminar de decir lo que tenías preparado no significa por sí solo que la conversación haya cumplido su objetivo.

Eva quiere que sus compañeros se planteen probar un nuevo método. ¿Qué inicio deja más claro el objetivo de la conversación?

Comunicación clara: hablar, escuchar y entenderse

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