Explicar con claridad y sin rodeos innecesarios

Quien escucha necesita saber adónde quieres llegar

Imagina este mensaje: «Ayer hablé con el proveedor, luego miré el almacén y también llegó una petición de un cliente». La otra persona conoce la secuencia de los hechos, pero aún no sabe qué se deduce de ellos. Un comienzo más claro sería: «Hoy tenemos que elegir un material alternativo porque el original no estará disponible a tiempo». Los detalles pueden explicar después cuál es el problema concreto.

Como guía práctica, sigue este orden: idea principal, motivo, ejemplo concreto y siguiente paso. En un tema complejo puedes añadir una limitación importante. Por ejemplo, el material alternativo permitirá cumplir el plazo, pero tiene un acabado distinto. Omitir esa diferencia acortaría el mensaje, pero impediría tomar una decisión bien informada.

El CDC Clear Communication Index recomienda que el material incluya un mensaje principal claro y una llamada a la acción comprensible. Esta herramienta se creó para comunicar sobre salud. Aquí usamos su principio como ayuda para organizar un mensaje; no es una prueba de que la misma estructura vaya a resolver todas las conversaciones personales.

Explica los términos técnicos cuando sean necesarios para entender el mensaje. Si hablas de reducir los errores, indica qué errores quieres evitar y cómo lo comprobarás. El ejemplo debe aclarar lo que afirmas, no sustituirlo. Después de transmitir la idea principal, deja espacio para las preguntas. Si quien te escucha necesita otro detalle, continúa a partir de ahí; no hace falta completar mecánicamente toda la explicación que tenías preparada.

El material original no estará disponible a tiempo y la alternativa tiene un acabado distinto. ¿Qué mensaje ayudará más al cliente a decidir?

Comunicación clara: hablar, escuchar y entenderse

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