Escuchar dejando espacio a la otra persona

Primero averigua qué necesita la otra persona

Tu pareja vuelve del trabajo y te cuenta que ha tenido un día difícil. Empiezas a aconsejarle cómo organizar mejor las tareas. Sin embargo, primero quería explicarte qué ha pasado. Deja que cuente lo ocurrido y después comprueba: «¿Prefieres que te escuche o quieres que busquemos una solución juntos?». La respuesta te indicará cuál es el siguiente paso más útil.

Al escuchar, presta atención a la idea principal y a las circunstancias que la matizan. Puedes resumir brevemente: «¿Lo que más te ha agobiado es que hayan cambiado las prioridades sin ponerse de acuerdo?». Dale a la otra persona la oportunidad de corregirte. Si te dice que el problema era otro, ajusta lo que has entendido. Parafrasear no significa emitir un veredicto sobre sus sentimientos.

En conversaciones iniciales, Weger y sus colegas, en 2014, observaron una mayor sensación de comprensión con la escucha activa que con los consejos o las simples respuestas afirmativas. La satisfacción con la conversación no fue distinta de la obtenida al dar consejos. El resultado corresponde a las interacciones estudiadas; no demuestra que los consejos sean siempre inadecuados ni que escuchar por sí solo resuelva un problema a largo plazo.

Escuchar no implica estar de acuerdo ni estar siempre disponible. Puedes reconocer la carga que describe la otra persona y expresar más adelante una opinión distinta. Si ahora no tienes tiempo, díselo y proponle un momento realista. Fingir que prestas atención mientras haces otra tarea no sustituye a acordar cuándo puedes dedicarte a la conversación.

Un ser querido te cuenta que ha tenido un día difícil. No sabes si quiere un consejo. ¿Qué respuesta permitirá averiguar mejor qué necesita de la conversación?

Comunicación clara: hablar, escuchar y entenderse

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