Cómo elegir el canal y redactar un mensaje útil

El mensaje debe entenderse sin que tengas que explicarlo después

Envías al grupo un mensaje: «Por favor, echad un vistazo a esa propuesta cuanto antes». No queda claro quién tiene que responder, qué versión hay que abrir ni si pides comprobar los datos o aprobarla. Cada persona puede pensar que responderá otra. El mensaje necesita un objetivo, un asunto concreto y un siguiente paso explícito.

Una versión más precisa sería: «Jana, por favor, comprueba los precios de la versión de la oferta fechada hoy y antes del martes al mediodía confirma que son correctos o señala las diferencias. Según el resultado de la revisión, se la enviaré al cliente». El plazo debe responder a una necesidad real y a lo acordado sobre el trabajo. Mencionar un nombre y una fecha no te autoriza por sí solo a asignar a alguien cualquier tarea.

Elige el canal según lo que haya que resolver. Un mensaje escrito aporta documentación y deja constancia. Una llamada puede ayudar si necesitas hacer preguntas sobre la marcha o resolver varias dudas relacionadas. Ten en cuenta la disponibilidad, la privacidad y la forma de comunicarse que prefieren quienes participan. Si el asunto es urgente, usa el medio de contacto acordado; no des por hecho que el correo enviado se ha leído enseguida.

Después de una llamada, confirma brevemente las decisiones y los puntos pendientes. Distingue la información de las tareas e incluye a cada persona según su función. Copiar a mucha gente no sustituye a asignar responsabilidades. Si el mensaje se ha entendido mal, añade el contexto que falta. Decir «si ya lo envié» no demuestra que el mensaje estuviera claro y se hubiera recibido.

En el equipo ya habéis acordado que Jana revisa los precios de las ofertas. Necesitas que compruebe una versión concreta antes del martes. ¿Qué mensaje incluye la información necesaria?

Comunicación clara: hablar, escuchar y entenderse

Continuar la formación

Introduce tu correo electrónico para continuar con la formación.