Cuando tú también has contribuido al problema

Tu intención no explica por completo el efecto de tus actos

Haces una broma sobre la impuntualidad de un compañero durante una reunión. Más tarde te dice que el comentario le hizo sentirse humillado delante del equipo. Tu primera reacción puede ser explicar que solo era una broma. Eso aclara tu intención, pero no responde al efecto que describe. Primero pregunta qué le ha molestado en concreto y deja que termine de explicarse.

Si hiciste el comentario, puedes asumir tu responsabilidad sin expresarte de forma imprecisa ni poner condiciones: «Siento haber comentado así tu retraso delante de los demás. La próxima vez lo hablaré directamente contigo». No tienes que afirmar que sabes exactamente cómo se siente. Basta con tomar en serio lo que cuenta y reconocer lo que hiciste.

Acordad cómo reparar la situación; no decidas por la otra persona. Puede que tu compañero quiera que rectifiques brevemente delante del equipo o quizá no quiera seguir hablando del tema en público. Pregúntaselo antes de disculparte delante de todos. La reparación no debería crear otra situación en la que decidas por él qué hacer con su intimidad.

Reconocer que el comentario fue inapropiado no impide abordar el problema de la puntualidad. Podéis tratarlo por separado, de forma objetiva y proporcionada. Si no estás de acuerdo con alguna parte de cómo describe lo ocurrido, explícalo con precisión sin negar todo lo que ha vivido. No esperes que te perdone inmediatamente ni que te asegure que eres buena persona. También demostrarás que vas en serio con la reparación si cumples el cambio acordado cuando vuelva a surgir la ocasión.

Un compañero te dice que tu broma durante la reunión le hizo sentirse humillado. Sabes que hiciste ese comentario. ¿Qué respuesta puede contribuir mejor a reparar la situación?

Empatía en la práctica: comprender, ayudar y establecer límites

Continuar la formación

Introduce tu correo electrónico para continuar con la formación.