Escuchar sin fingir que estás de acuerdo
El resumen debe dejar espacio para corregirlo
Tu pareja dice: «El fin de semana me ocupo otra vez de organizarlo todo». Podrías enumerar de inmediato todo lo que haces tú, pero aún no sabes qué incluye la palabra «todo». Prueba a comprobar qué quiere decir: «¿Te refieres sobre todo a planificar y recordar las cosas, y no solo a hacer las tareas?». Espera la respuesta. Si no has entendido bien, ajusta tu resumen a lo que te explique.
Parafrasear no consiste en repetir mecánicamente cada frase. Es resumir brevemente la petición o preocupación principal y dar a la otra persona la oportunidad de precisarla. No intentes adivinar lo que piensa: «Así que quieres controlarme» añade una interpretación tuya. Es mejor comprobar qué significa concretamente y después explicar tu punto de vista.
Entender no significa estar de acuerdo con todo lo que se afirma. Puedes decir: «Entiendo que planificar te suponga una carga. Pero no estoy de acuerdo con que yo no haya hecho nada. Revisemos cómo nos repartimos el trabajo». Reconoces la experiencia que describe sin aceptar una valoración inexacta. Una vez comprobado que os habéis entendido, también debe haber espacio para lo que necesitas tú.
En un estudio de 2014, Weger y sus colegas observaron que las personas se sentían más comprendidas cuando se las escuchaba activamente que cuando recibían consejos o simples muestras de asentimiento. Sin embargo, la satisfacción con la conversación no fue distinta que al recibir consejos. El estudio analizó interacciones iniciales, no cómo resolver conflictos de larga duración. Apoya un uso prudente de la escucha como herramienta para comprender; no demuestra que parafrasear garantice un acuerdo o elimine un reparto desigual del trabajo.