Todo lo que se comunica sin palabras

La comunicación no verbal no es un código secreto

La comunicación no verbal incluye las expresiones faciales, los movimientos de los ojos, los gestos, la postura, la distancia, el contacto físico, la voz, el ritmo, las pausas y el entorno en el que tiene lugar la conversación. Estos elementos pueden complementar las palabras, cambiar el tono del mensaje o indicar que conviene aclarar algo.

Sin embargo, una misma señal puede deberse a distintas causas. Cruzarse de brazos puede ser una postura cómoda, una reacción al frío o una costumbre. El silencio puede indicar que alguien está pensando, está cansado o inseguro, o necesita escuchar. Por eso, un solo movimiento no permite deducir con fiabilidad la personalidad, las intenciones ni lo que siente exactamente una persona.

Una habilidad útil consiste en fijarse en un cambio concreto, dejar espacio para varias explicaciones y, si hace falta, preguntar. También puedes prestar atención a tu propia forma de expresarte: si hablas con claridad, das tiempo a la otra persona y tu comportamiento respalda lo que quieres decir.

Durante una conversación, prueba a separar tres aspectos: lo que has observado directamente, lo que supones y lo que puedes hacer para comprender mejor. Este método es más útil que intentar parecer siempre seguro de ti mismo o adivinar lo que piensa la otra persona sin preguntarle.

Al hacerle una propuesta, Marek baja la mirada y se cruza de brazos. ¿Qué es lo más adecuado hacer a continuación?

El poder de la comunicación no verbal: observa, comprueba y responde

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