Gestos, postura y espacio personal
Exprésate con naturalidad y adapta tu comportamiento a la situación
Los gestos y la postura pueden ayudarte a organizar una explicación, indicar una dirección o destacar un punto. No tienen que ser exagerados ni constantes. Si te ayuda mantener las manos relajadas o utilizar notas, puedes hacerlo. Antes de una presentación, ensaya solo aquello que te ayude a hablar con claridad.
Las personas perciben de forma distinta el espacio personal y el contacto físico. La distancia depende de la relación, el entorno, las costumbres y la comodidad de cada persona. Si tienes dudas, mantén una distancia adecuada y pregunta antes de tocar a alguien. Que alguien se aparte o se quede rígido puede ser una señal para bajar el ritmo y comprobar si se siente a gusto, pero no demuestra que sienta algo concreto.
Durante una conversación, fíjate también en las condiciones prácticas: el ruido, la iluminación, los asientos y si ambas personas pueden participar cómodamente. A veces, un cambio en la comunicación se explica por el cansancio, el dolor o un entorno poco adecuado, y no por un problema en la relación.
No tienes que forzar tu cuerpo a adoptar una postura que te resulte poco natural. Es más útil mantener las manos relajadas, hablar con claridad y ajustar la distancia a lo que le resulte cómodo a la otra persona.