Expresiones faciales, mirada y contexto
Ni la cara ni la dirección de la mirada indican por sí solas una emoción concreta
Fruncir el ceño puede deberse a la concentración, la luz, un dolor de cabeza, una pregunta o el descontento. Mirar hacia otro lado puede ser una forma de pensar, una costumbre personal, una reacción al estrés o una cuestión de comodidad individual o cultural. Sin más contexto, no puedes saber cuál de estas posibilidades es la correcta.
Una amplia revisión especializada analizó si ciertas configuraciones de movimientos faciales corresponden de forma fiable a emociones concretas. Sus autores señalan que existe variabilidad y que el contexto influye. Por tanto, una expresión no es un código sencillo para identificar un estado interno. Barrett y cols.: Emotional Expressions Reconsidered.
Un estudio sobre la mirada concluyó que el contexto cultural puede influir en cómo las personas miran los ojos y la boca de otras personas. Esto no permite adivinar las costumbres de alguien en particular, pero sí recuerda que las normas propias no son universales. Por tanto, no exijas que te miren directamente como prueba de respeto o sinceridad. Senju y cols.: Cultural background modulates how we look at other persons’ gaze.
Si te importa conocer la reacción de alguien, pregúntale sin sugerirle una respuesta: «¿Qué te parece esta propuesta?» o «¿Hay algo que debamos cambiar?». Con los niños, puedes proponer una interpretación y dejar que la corrijan: «Pareces pensativo. ¿Es así o te pasa otra cosa?»