Observar no es sacar conclusiones

Primero describe el comportamiento; después busca su significado

La diferencia entre «has mirado el reloj tres veces» y «te aburre mi presentación» es la diferencia entre una observación y una conclusión. La primera frase describe un hecho visible. La segunda atribuye un motivo que puede no ser correcto.

Los movimientos inquietos, apartar la mirada o cambiar el tono de voz no son, por sí solos, pruebas fiables de que alguien mienta. Un metaanálisis de 206 documentos con más de 24 000 evaluadores concluyó que las personas distinguían entre la verdad y la mentira de forma limitada, y que los juicios basados en señales visibles eran menos precisos que los basados en información auditiva. Por tanto, no utilices las señales no verbales como detector de sinceridad. Bond y DePaulo: Accuracy of Deception Judgments.

Si el comportamiento es importante para la conversación, descríbelo de forma neutral y haz una pregunta: «Me he dado cuenta de que nos hemos detenido en este punto. ¿Qué necesitas que te aclare?». Así hablas de la situación, no del carácter ni de las intenciones de la persona.

Si no hace falta actuar, puedes dejar la observación en suspenso, sin sacar conclusiones. No todos los gestos necesitan interpretación, ni toda diferencia entre las palabras y la expresión facial es un problema.

Antes de confirmar una fecha, un compañero se queda en silencio un momento y mira sus notas. ¿Cuál es la mejor forma de comprobar qué ocurre?

El poder de la comunicación no verbal: observa, comprueba y responde

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