Las habilidades sociales no son una actuación
Una interacción positiva respeta a ambas partes
La habilidad social no consiste en caerle bien a todo el mundo. Consiste en percibir la situación, responder con claridad y tener en cuenta las necesidades propias y ajenas. A algunas personas les gusta conversar en grupos grandes; otras prefieren hablar tranquilamente en pareja. Ambas opciones son válidas.
Antes de responder, hazte tres preguntas: ¿Qué está pasando? ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué paso siguiente dejará espacio también a la otra persona? Te ayudarán a no confundir el silencio con hostilidad ni el desacuerdo con un ataque personal. Eso no significa que tengas que continuar todas las conversaciones o fingir interés: puedes pedir tiempo o cerrar el tema con educación.