Si te equivocas, repara las consecuencias
Una disculpa también debe indicar qué cambiará
En una reunión interrumpiste a una compañera y presentaste su propuesta como si fuera tuya. Cuando te lo señala, quizá te apetezca defenderte diciendo que estabas bajo presión. El contexto puede ser importante, pero no debería eclipsar las consecuencias concretas.
Reconoce lo que ha pasado y explica cómo vas a repararlo: «Te he interrumpido y no he dicho que la propuesta era tuya. Lo siento. En la próxima reunión lo aclararé». Cumple lo que has prometido. No puedes decidir por la otra persona si te perdona; sí puedes escucharla y cambiar tu comportamiento a partir de ahora.