Una rutina de mañana que no empiece durmiendo menos

Adapta la mañana a tus necesidades, no a la lista de otra persona

Una rutina de mañana no tiene por qué incluir madrugar, hacer ejercicio, meditar y planificar. Elige una o dos actividades que te faciliten empezar el día: dejar preparada la ropa, mirar el calendario o desayunar con calma. Si levantarte antes te quita horas de sueño, no es un buen primer paso.

Prueba una secuencia sencilla vinculada a algo que ya haces: después de lavarme los dientes, prepararé el desayuno; después de desayunar, elegiré una prioridad. Si por la mañana cuidas de tus hijos, te desplazas al trabajo o trabajas a turnos, la rutina puede ser distinta o trasladarse a otro momento del día.

Para algunas personas, tener un vaso de agua a mano es una forma práctica de acordarse de beber. Sin embargo, no garantiza que todo el mundo tenga más energía por la mañana. Las necesidades de líquidos varían según la persona, la alimentación, la actividad, el tiempo y el estado de salud; las recomendaciones sobre la ingesta de agua también tienen en cuenta los líquidos de los alimentos y otras bebidas. CDC: About Water and Healthier Drinks.

Al cabo de una semana, fíjate en si la actividad que has elegido te ayuda. Si te hace ir con más prisas o te quita horas de sueño, cámbiala. La rutina debe ayudarte a llevar el día, no darte otro motivo para reprocharte cosas.

Tomás quiere empezar a hacer ejercicio por la mañana, pero ya se levanta cansado y tiene poco tiempo. ¿Qué sería más sensato?

Hábitos que encajan en el día a día

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