Vincula la actividad a una señal
Te puede servir una rutina o una hora concreta
La señal puede ser algo que ya haces: después de desayunar, al llegar a casa o al cerrar el correo del trabajo. También puede ser una hora concreta, como las 18.30. Elige una opción que puedas identificar y que encaje con la actividad.
Un estudio aleatorizado con adultos concluyó que tanto los planes vinculados a una rutina como los basados en una hora concreta favorecían la repetición de la conducta; el estudio no observó diferencias entre los dos enfoques. Lo importante es elegir una señal que puedas seguir en la práctica. Hagger y cols.: Habit formation following routine-based versus time-based cue planning.
Prueba con un plan como «Cuando termine de comer, daré un paseo de diez minutos» o «A las 20.30 prepararé las cosas para la mañana». Si tu horario es variable, quizá te convenga más vincular la señal a un acontecimiento que a una hora exacta.
Revisa el plan de vez en cuando. Si la señal no suele producirse o la actividad no resulta práctica en ese momento, cámbiala. La señal debe recordarte que tienes una opción, no hacerte sentir culpable.