Pon fin a la conversación si se repiten los insultos

Di qué harás y cúmplelo

Un cliente está enfadado por una reclamación. Puedes reconocer el problema concreto y explicar qué vas a comprobar. Si empieza a insultarte personalmente, conviene indicar el límite y cómo continuaréis en contacto. «Me ocuparé de la reclamación. Si continúan los insultos personales, terminaré la llamada y te enviaré por correo electrónico los siguientes pasos».

Un límite razonable describe una acción que puedes llevar a cabo. Si se repiten los insultos, termina la llamada y sigue por el medio acordado, si puedes hacerlo. En una conversación tensa pero sin insultos, puede bastar con hacer una pausa breve y acordar cuándo retomar el tema.

Práctica. Expresa el límite con calma. Añade una forma concreta de continuar que puedas ofrecer en esa situación.

Ya has avisado durante la reclamación de que terminarás la llamada y enviarás por escrito los siguientes pasos si vuelve a insultarte. El cliente vuelve a hacerlo. ¿Qué haces?

Asertividad en la práctica: límites claros incluso bajo presión

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